Allí me escapé un rato de hace unas semanas, justo después de dejar a mi hijo mayor en la cama, y a mi esposa con todo preparado para ir a dormir en cuanto la pequeña lactante le diera permiso. Salir a fotografiar teniendo dos niños en casa es una tarea complicada que solo se puede hacer si uno se organiza con tiempo y si además, no hay ningún imprevisto de última hora. ¡Suele haberlos!.
Para obtener esta fotografía, utilicé el trípode, el disparador de cable para poder levantar el espejo un tiempo bastante largo, y una buena dosis de paciencia. Acertar en la correcta exposición es complicado, y exige sucesivas iteraciones, cada una de las cuales puede requerir unos 10 minutos contando con el tiempo de procesamiento y grabación de la imagen sobre la tarjeta. Aunque a esta imagen se le pueden poner algunas pegas, creo que ha quedado decentemente y pasé un rato agradable charlando con McLander.

Canon 50D
Sigma 18-50 mm f/2.8
Apertura: f/9
Exposición: 331
Lente: 23 mm
ISO: 100
Un lugar fantástico... un descanso para los sentidos... un lugar genial para el fotógrafo... a mi me encanta el paseo lento hasta el final y llenarme de "yodo" para una larga temporada...
ResponderSuprimirAprovecha esas escapadas entre niño y niño...
Un saludo... Paco