Bristol es una ciudad británica de la costa Oeste cuya prosperidad está ligada al uso comercial de su puerto, situado en el estuario del río Avon.
Fue el punto de partida del viaje que emprendió John Cabot en 1497 hacia América, y en siglos posteriores, la sede de numerosas y rentabilísimas expediciones piratas. Además, la ciudad fue el principal puerto de entrada de esclavos en el país durante el siglo XVIII. Ya en el siglo XIX y durante la Revolución Industrial, la ciudad quintuplicó su población en torno a un intenso comercio marítimo.
Actualmente es un gran núcleo industrial de grandes empresas tecnológicas y una ciudad universitaria de primer nivel gracias a la University of Bristol. Entre sus atracciones turísticas destacan su catedral, el famoso puente colgante de Clifton -que mostraré otro día-, y toda la zona del antiguo puerto, reconvertida en una agradable zona residencial. Aquí es donde aún se conservan algunas grúas y algún remolcador de la época en que Bristol estuvo ligada al comercio industrial marítimo.
Fue el punto de partida del viaje que emprendió John Cabot en 1497 hacia América, y en siglos posteriores, la sede de numerosas y rentabilísimas expediciones piratas. Además, la ciudad fue el principal puerto de entrada de esclavos en el país durante el siglo XVIII. Ya en el siglo XIX y durante la Revolución Industrial, la ciudad quintuplicó su población en torno a un intenso comercio marítimo.
Actualmente es un gran núcleo industrial de grandes empresas tecnológicas y una ciudad universitaria de primer nivel gracias a la University of Bristol. Entre sus atracciones turísticas destacan su catedral, el famoso puente colgante de Clifton -que mostraré otro día-, y toda la zona del antiguo puerto, reconvertida en una agradable zona residencial. Aquí es donde aún se conservan algunas grúas y algún remolcador de la época en que Bristol estuvo ligada al comercio industrial marítimo.
Canon Powershot G9
Apertura: f/3.2
Exposición: 1/60
Lente: 14.8 mm
ISO: 160
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