Existen muchos tipos de rallies fotográficos. Tradicionalmente, la dinámica del juego era la siguiente.
Se entregaba al comienzo de la sesión un carrete de diapositivas y un listado de -típicamente- 10 temas. Se disponía de un tiempo limitado tal que una mañana para completar al menos una fotografía por cada tema, existiendo un punto o un tema de control por el que pasar o que fotografiar (la versión del punto de control se solía aprovechar para servir un almuerzo). Posteriormente y una vez entregado el rollo de diapositivas reveladas a su autor, este escogía una sola imagen por cada tema, y presentaba una colección completa. El jurado tenía en cuenta la consistencia de la colección para otorgar el premio.
Actualmente, con la llegada de la fotografía digital, las cosas han cambiado. Algunos de ellos presentan limitaciones al estilo tradicional, como por ejemplo la imposibilidad de borrar imágenes limitando el número máximo de fotografías. Otros en cambio son más libres y únicamente exigen la entrega de una fotografía por tema al final de la jornada.
Recientemente participé en el rally fotográfico organizado por la sociedad Anaitasuna, del barrio de San Juan, en Pamplona. Este rally se celebra tradicionalmente el día de San Saturnino, patrono de la ciudad, o sea, el 29 de noviembre. Los organizadores tienen por costumbre poner temáticas muy exigentes en su identificación, de modo que como un amigo decía, más que un rally fotográfico parece una gimkana. Aquí va la descripción de una de las pruebas,
"La pasarela tiene en planta una disposición curva. Entre los dos accesos el trazado se compone de dos suaves curvas circulares de diferente radio y longitud, tangentes en el apoyo sobre el tajamar de piedra."
La solución era fotografiar el puente peatonal de San Jorge, sobre el río Arga. La única forma de saberlo para quienes no somos de la ciudad, era utilizar internet.
Tuvo su gracia llegar y encontrarse la pasarela tomada por los participantes -vestidos con el chaleco amarillo fosforescente que nos obligaron a vestir-, cámara en mano, haciendo casi imposible sacar una fotografía sin sacar a los demás. Aproveché que pasaba una señora y durante un breve instante tapó la visión de otro fotógrafo justo en el extremo opuesto del puente. Deliberadamente omití la figura completa de la señora, porque el motivo principal de la imagen era la propia pasarela. Esta es la fotografía que saqué, ajustada a B&N.
Se entregaba al comienzo de la sesión un carrete de diapositivas y un listado de -típicamente- 10 temas. Se disponía de un tiempo limitado tal que una mañana para completar al menos una fotografía por cada tema, existiendo un punto o un tema de control por el que pasar o que fotografiar (la versión del punto de control se solía aprovechar para servir un almuerzo). Posteriormente y una vez entregado el rollo de diapositivas reveladas a su autor, este escogía una sola imagen por cada tema, y presentaba una colección completa. El jurado tenía en cuenta la consistencia de la colección para otorgar el premio.
Actualmente, con la llegada de la fotografía digital, las cosas han cambiado. Algunos de ellos presentan limitaciones al estilo tradicional, como por ejemplo la imposibilidad de borrar imágenes limitando el número máximo de fotografías. Otros en cambio son más libres y únicamente exigen la entrega de una fotografía por tema al final de la jornada.
Recientemente participé en el rally fotográfico organizado por la sociedad Anaitasuna, del barrio de San Juan, en Pamplona. Este rally se celebra tradicionalmente el día de San Saturnino, patrono de la ciudad, o sea, el 29 de noviembre. Los organizadores tienen por costumbre poner temáticas muy exigentes en su identificación, de modo que como un amigo decía, más que un rally fotográfico parece una gimkana. Aquí va la descripción de una de las pruebas,
"La pasarela tiene en planta una disposición curva. Entre los dos accesos el trazado se compone de dos suaves curvas circulares de diferente radio y longitud, tangentes en el apoyo sobre el tajamar de piedra."
La solución era fotografiar el puente peatonal de San Jorge, sobre el río Arga. La única forma de saberlo para quienes no somos de la ciudad, era utilizar internet.
Tuvo su gracia llegar y encontrarse la pasarela tomada por los participantes -vestidos con el chaleco amarillo fosforescente que nos obligaron a vestir-, cámara en mano, haciendo casi imposible sacar una fotografía sin sacar a los demás. Aproveché que pasaba una señora y durante un breve instante tapó la visión de otro fotógrafo justo en el extremo opuesto del puente. Deliberadamente omití la figura completa de la señora, porque el motivo principal de la imagen era la propia pasarela. Esta es la fotografía que saqué, ajustada a B&N.
Canon EOS 50D
Sigma 18-50 mm f/2.8
Apertura: f/3.5
Exposición: 1/180
Lente: 40 mm
ISO: 400
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