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2010/04/08

Compactas

A esta fotografía le tengo cierto cariño. Es del primer rally fotográfico que montamos entre amigos: ni premios, ni inscripción, ni revelado, ni jurado oficial. Simplemente quedamos una mañana, pusimos una lista de 12 temas, y nos lanzamos a fotografiar. A media mañana quedamos para almorzar en un bar, y al terminar la mañana, algunos se fueron a casa y otros nos fuimos a comer juntos.

Uno de los temas era "Vino".

A la hora del almuerzo me dirigí al punto de reunión con bastante prisa. Tenía ganas de aprovechar el momento para completar este tema, y temía encontrarme con todo el mundo sacando la misma fotografía, pisándonos los temas los unos a los otros. Al llegar no había nadie, era el primero. Me dio tiempo de pedir un pintxo y un tinto. El bar estaba bastante vacío, así que pude colocar el tinto y el pintxo sobre una silla de madera al lado de la ventana, para que le diera bien la luz.

Con una baja sensibilidad (ISO 100) para evitar el ruido de la G9 y en modo manual para obtener la exposición correcta (f/2.8 de apertura y 1/2 de exposición, +2 EV) y sobre un trípode de bolsillo, disparé un par de veces. Después, en casa, tras subir un poco el contraste y la saturación, y causarle viñeteo en el PS, el resultado es el mostrado.

La G9 es una cámara compacta. Ya no se vende, pero para mí ha sido la que me ha acercado a la fotografía digital al incorporar algunas prestaciones de cámaras de otro nivel, principalmente el formato RAW y los modos de exposición Av, Tv y M, como en las réflex de toda la vida. Una gozada. Actualmente, otros modelos de la misma y otras marcas ofrecen prestaciones superiores y tamaños bastante más manejables que los de una cámara réflex, y son unas magníficas compañeras en viajes.

un tinto y buena compañía

Canon Powershot G9
Apertura: f/2.8
Exposición: 1/2
Lente: 7.4 mm
ISO: 100

2010/04/01

Tinto

Cayó en mis manos el objetivo Canon 50 mm f/1.8 EF II. Me lo dejó un compañero de trabajo durante un fin de semana para utilizarlo con mi cámara Canon EOS 50D (gracias, Carlos).

Coincidió que ese fin de semana teníamos reservada una estancia en el hotel restaurante Cosme Palacio, en Laguardia, Alava. No es mi intención hacer publicidad gratuita de nadie, pero es de justicia señalar que estuvimos muy a gusto por el lugar tan agradable y sobre todo, por la amabilidad de todo el servicio empezando por Nati, la persona responsable. Tiene más mérito aún cuando este servicio te lo dan llevando un niño de año y medio, en un país que en general todavía no cumple con los servicios mínimos para hacer turismo en familia (con niños pequeños).

El hotel está adscrito a unas bodegas que visitamos. Allí saqué la foto que subo hoy y sirve bastante bien para hacerse una idea de hasta dónde da este objetivo al que me he referido. En cualquier revisión que uno pueda encontrar en internet sobre este artículo se habla de su bajo precio y del tacto plasticoso, que le da el aspecto de tratarse más de un juguete que de un buen objetivo. Ambas cosas son ciertas: el acabado estético es pobre, simplemente acorde a su coste. Sin embargo, para hacerse una idea de hasta dónde un objetivo barato puede conseguir un gran bokeh -desenfoque debido a una baja profundidad de campo por una gran apertura-, subo esta foto sacada con 1/500 de exposición, f1.8 de apertura, y una velocidad ISO de 400. Para mi gusto, la única pega que se le puede poner es que el clásico 50 mm se convierte en mi cámara en un equivalente de 80 mm, que a mí se me hace poco ángulo para ser el único objetivo de focal fija de una bolsa de fotógrafo. Mi primer objetivo de focal fija rondará los 28 mm.

reserva

Canon EOS 50D
Canon 50 mm f/1.8
Apertura: f/1.8
Exposición: 1/500
Lente: 50 mm
ISO: 400