Entre las fotografías urbanas que más admiro, como le pasa a todo el mundo por otra parte, están las de H.Cartier-Bresson, R.Doisneau y R.Capa. Dos son los elementos comunes de sus fotos que me parecen más destacables.
Por una parte, captan momentos cotidianos en estado puro, en lo que H.Cartier-Bresson llama el momento decisivo (paso por alto el detalle de que alguna de las imágenes más conocidas de R.Doisneau está preparada).
Por otra, utilizan objetivos fijos de focales cortas, lo que obliga a aproximarse mucho al objeto de la imagen. Esto es aún más destacable cuando detrás de las palabras de Capa "if your picture isn't good enough, you're not close enough" se encuentran reportajes de guerra.
En contraposición, la fotografía con teleobjetivo pierde perspectiva y comprime las distancias acercando objetos distantes entre sí. Esto sin embargo puede ser deseable para retratos, en los que la deformación del rostro que los grandes angulares causan, y la exigencia de estos sobre la apertura máxima para conseguir un buen bokeh, inclinan la balancia hacia los teles. Todo esto me animó a probar y quedarme un objetivo Canon 55-250 mm f4.5-5.6 EF-S.
En la fotografía mostrada abajo se utilizó un equivalente sobre película de 35 mm de un 300 mm de distancia focal para sacar una perspectiva de la Avenida de Carlos III de Pamplona. Así, el edificio del fondo crece de tamaño en relación a las personas del primer plano, y ambos -edificio y personas- parecen mucho más cercanos entre sí de lo que en realidad están. Para conseguir una gran profundad de campo fue necesaria una apertura pequeña de f/22 (exposición de 1/100), lo que obligó a emplear un ISO de 400 aun a pesar de la intensa luz ambiental. Al observar el fichero RAW el cielo parecía estar quemado. Sin embargo, dos procesados distintos -uno normal ajustado para las personas y los edificios, y otro muy subexpuesto para obtener las nubes- y una fusión posterior en el PS dieron lugar a una imagen con un cielo dramático y a unas siluetas humanas bastante resultonas. Además, los remolinos de las nubes parecen rodear la cúpula, dándole cierto ritmo a la fotografía. Finalmente, la hilera de faroles mantiene cierta sensación de profundidad y perspectiva en la imagen.
Por una parte, captan momentos cotidianos en estado puro, en lo que H.Cartier-Bresson llama el momento decisivo (paso por alto el detalle de que alguna de las imágenes más conocidas de R.Doisneau está preparada).
Por otra, utilizan objetivos fijos de focales cortas, lo que obliga a aproximarse mucho al objeto de la imagen. Esto es aún más destacable cuando detrás de las palabras de Capa "if your picture isn't good enough, you're not close enough" se encuentran reportajes de guerra.
En contraposición, la fotografía con teleobjetivo pierde perspectiva y comprime las distancias acercando objetos distantes entre sí. Esto sin embargo puede ser deseable para retratos, en los que la deformación del rostro que los grandes angulares causan, y la exigencia de estos sobre la apertura máxima para conseguir un buen bokeh, inclinan la balancia hacia los teles. Todo esto me animó a probar y quedarme un objetivo Canon 55-250 mm f4.5-5.6 EF-S.
En la fotografía mostrada abajo se utilizó un equivalente sobre película de 35 mm de un 300 mm de distancia focal para sacar una perspectiva de la Avenida de Carlos III de Pamplona. Así, el edificio del fondo crece de tamaño en relación a las personas del primer plano, y ambos -edificio y personas- parecen mucho más cercanos entre sí de lo que en realidad están. Para conseguir una gran profundad de campo fue necesaria una apertura pequeña de f/22 (exposición de 1/100), lo que obligó a emplear un ISO de 400 aun a pesar de la intensa luz ambiental. Al observar el fichero RAW el cielo parecía estar quemado. Sin embargo, dos procesados distintos -uno normal ajustado para las personas y los edificios, y otro muy subexpuesto para obtener las nubes- y una fusión posterior en el PS dieron lugar a una imagen con un cielo dramático y a unas siluetas humanas bastante resultonas. Además, los remolinos de las nubes parecen rodear la cúpula, dándole cierto ritmo a la fotografía. Finalmente, la hilera de faroles mantiene cierta sensación de profundidad y perspectiva en la imagen.
Canon EOS 50D
Canon 55-250 mm f/4.5-5.6
Apertura: f/22
Exposición: 1/100
Lente: 187 mm
ISO: 400
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