Teníamos una cocina a la que dar un toque de color. En su momento, elegimos unos azulejos gris marengo para el suelo, unos grises más o menos del 18% para la pared, granito de color gris para la encimera, y blanco para los muebles. Con estos colores tan sosos, parecía un funcionario de la administración pública.
La última vez que pasamos por Ikea nos compramos un marco para una serie de cinco imágenes de 13 cm x 18 cm, pensando en rellenarlo con cinco fotografías de frutas.
En mi ignorancia, encontrar un fondo sobre el que colocar una manzana o una naranja abierta por la mitad, iluminarla convenientemente para evitar sombras , y fotografiarla, parecía fácil. Por eso, me llevé las primeras sorpresas cuando empecé a experimentar. Descubrí que iluminarla convenientemente era una tarea para la que no tenía material, y el sol tiene la mala costumbre de generar una luz intensa pero muy direccional. Además, el plato grande y blanco que tomé prestado de casa de mis padres, generaba brillos y en sus bordes, por la curvatura, blancos menos blancos, o sea, grises.
La cuestión de la sombra la resolví componiendo adecuadamente la fotografía: no pudiendo eliminarla, decidí que era más práctico dirigirla según mi criterio. Para evitar los grises de los bordes del plato, me acerqué al chino más cercano y me compré una fuente grande por 2 euros, y para asegurar una composición coherente en toda la colección y una buena profundidad de campo, utilicé el trípode y una apertura del diafragma pequeña (f/22). Después, subí los negros y quité un pelín la claridad con el CR, y ajusté los niveles con el PS. Para finalizar, nos hicimos una macedonia de frutas gloriosa.
La última vez que pasamos por Ikea nos compramos un marco para una serie de cinco imágenes de 13 cm x 18 cm, pensando en rellenarlo con cinco fotografías de frutas.
En mi ignorancia, encontrar un fondo sobre el que colocar una manzana o una naranja abierta por la mitad, iluminarla convenientemente para evitar sombras , y fotografiarla, parecía fácil. Por eso, me llevé las primeras sorpresas cuando empecé a experimentar. Descubrí que iluminarla convenientemente era una tarea para la que no tenía material, y el sol tiene la mala costumbre de generar una luz intensa pero muy direccional. Además, el plato grande y blanco que tomé prestado de casa de mis padres, generaba brillos y en sus bordes, por la curvatura, blancos menos blancos, o sea, grises.
La cuestión de la sombra la resolví componiendo adecuadamente la fotografía: no pudiendo eliminarla, decidí que era más práctico dirigirla según mi criterio. Para evitar los grises de los bordes del plato, me acerqué al chino más cercano y me compré una fuente grande por 2 euros, y para asegurar una composición coherente en toda la colección y una buena profundidad de campo, utilicé el trípode y una apertura del diafragma pequeña (f/22). Después, subí los negros y quité un pelín la claridad con el CR, y ajusté los niveles con el PS. Para finalizar, nos hicimos una macedonia de frutas gloriosa.
Canon EOS 50D
Sigma 18-50 mm f/2.8 EX DC Macro
Apertura: f/22
Exposición: 1/10
Lente: 50 mm
ISO: 100
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